"Iba gateando de la cama al baño", la dolorosa revelación de Marco Van Basten

Deportes 04 de noviembre de 2020 Por WTF
El ex delantero del Milan y Ajax contó detalles del sufrimiento que vivió durante los últimos años de su carrera.
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Van Basten. El holandés contó detalles no conocidos de su calvario por las lesiones.

El holandés Marco Van Basten es dueño de un recorrido que cualquier futbolista envidiaría: tres ligas locales, tres Copa de los Países Bajos y una Recopa de Europa en Ajax, tres Scudettos en la Serie A, dos Supercopa de Italia, dos Champions League, dos Intercontinentales y dos Supercopa de Europa con Milan, tres balones de oro (1988,1989 y 1992) y una Eurocopa con la Selección de los Países Bajos. Sin embargo, cuando el neerlandés repasa su carrera aún le queda un resabio amargo. Es que por una lesión crónica en el tobillo derecho dejó prácticamente de jugar a los 28 años para retirarse oficialmente a los 31.

"Fue realmente difícil porque pasé del más alto nivel en el fútbol al más bajo a nivel de felicidad personal", contó en una entrevista con The Guardian luego de presentar su biografía "Basta. My life. My truth" justo 25 años después de su último partido en el Estadio San Siro de Italia.

Van Basten describió vívidamente el sufrimiento que le causaba su pie derecho: "Era medianoche en 1994 y recuerdo que tenía que gatear desde la cama al baño. Para olvidarme del dolor contaba los segundos que me llevaba el trayecto. El umbral de la puerta era lo peor porque tenía que pasarlo sin tocar nada: el más mínimo roce me hacía morder los labios para no gritar. Nunca llegué a ser más rápido que 120 segundos".

Y agregó: "Todo se vino abajo porque había muchísimo dolor y problemas. Se puede decir que los últimos cinco años concentré toda mi carrera pero es que estaba rengueando después de todas las operaciones. No podía hacer nada sin dolor y los doctores me decían que no podían ayudarme. Llegué a tener miedo".

Su padecimiento comenzó cuando todavía defendía los colores del Ajax, mucho antes de la gloriosa -y dolorosa- etapa en el Milan. Van Basten rememoró la insistencia para que jugara a pesar de las molestias físicas por parte de su director técnico en el Ajax Johan Cruyff.

"La primera lesión fue en aquel diciembre de 1986 y nunca me recuperé. Johan habló con el doctor y le dijo que yo tenía un problema pero que no empeoraría y que podría jugar. Yo ya tuve la sensación de que algo no iba bien, pero hice un trato con él en el que me dijo que podría saltarme entrenamientos y alguna competición, pero que tendría que estar sí o sí en Europa pasase lo que pasase", detalló.

Van Basten, a pesar del dolor crónico, se transformó en el goleador de moda en Europa. No sólo regaló goles inolvidables en la Eurocopa de 1988, cuando fue campeón con su seleccionado y un año más tarde elegido Balón de Oro, sino que comenzó a formar parte del Milan de Arrigo Sacchi que comenzó a dominar en el Calcio y en el continente con sus compatriotas Ruud Gullit y Frank Rijkaard como laderos.

"Al principio, los médicos no me dieron buenos consejos. Seguí y seguí y el daño empeoró. La siguiente temporada fui a Milán con Gullit. Jugué los primeros partidos en agosto-septiembre, luego fui a otro médico en Barcelona y tomamos la decisión de operar. Era demasiado tarde, porque el daño ya estaba hecho", puntualizó.

Y así llegó el final anunciado: "Había ido de mal en peor. Después de muchas operaciones y de ver a médicos de todo el mundo, lo intenté todo, pero no pudimos encontrar la solución. Hubo un momento en 1996 en el que tuve que decir: 'Tengo que tratar de estar saludable'. Tomamos la decisión de fijarme el tobillo. Para un deportista, y yo solo tenía 32 años, esa es la peor opción. Pero tuve que detener el dolor".

Sin embargo, el excelso goleador aún se las ingenia para ver el vaso medio lleno a la hora de valorar su corta, aunque intensa, trayectoria como futbolista: "Podría haber tenido los problemas antes de comenzar como les pasa a otros. Si me comparo con eso yo he tenido mucha suerte, al menos tuve 10 años de experiencia que me cambiaron la vida".

A sus 56 años, se demuestra agradecido por la vida que logró construir junto a su familia: "Tengo buenos hijos, dos nietos, una buena esposa y tengo mis negocios además de trabajar para la televisión hablando de fútbol. Estamos sanos y estoy disfrutando de la vida aunque esté limitado. No puedo jugar al fútbol o tenis pero sí al squash y lo agradezco".

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