Maradona con rock stars: el amor de los músicos por el Mozart de la pelota 

Espectáculos 25 de noviembre de 2020 Por redacción WTF
Queen lo invitó a subir al escenario en un recital. Liam y Noel Gallagher pasaron una noche inolvidable con él. Calamaro y Fito Páez le hicieron una serenata. Hay decenas de canciones en su nombre. 
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La muerte de Diego Armando Maradona sacudió al planeta entero, y causó conmoción en el mundo del fútbol y del rock: iba a todos los recitales, tenía una estrecha relación con músicos famosos y se le hicieron más de una decena de himnos, como el “Maradoo Maradoo” de Los Piojos.

“I’d like to introduce a friend of yours: Maradona”, gritó Freddie Mercury desde el escenario, y lo invitó. Queen era la banda británica más popular del momento y cerraba su gira de cinco fechas en Argentina en el estadio de Vélez, en 1981

El Pelusa tomó el micrófono y dijo: “Le quiero agradecer a Freddie y a los Queen por hacerme tan feliz”. Acto seguido, el entonces joven prodigio anunció el tema con que continuaba el recital. “Y ahora, Otro muerde el polvo”, dijo refiriéndose a la canción “Another One Bites the Dust”.


El día del mencionado concierto, Maradona conoció a la banda en el backstage e intercambió artículos con ellos, lo que quedó para la posteridad en una foto icónica e incluso polémica. Sucedió que tan solo un año después se desató la Guerra de Las Malvinas, lo que generó discordia entre ingleses y argentinos.

En 1998 Oasis, banda liderada por Liam y Noel Gallagher, llegaron a Argentina como parte de su gira ‘Be Here Now’. Esa noche, después de la presentación, la banda fue a beber al bar de su hotel. De pronto, entró una multitud conformada por al menos 30 personas haciendo gran escándalo.

“Había mucha actividad en el lugar y ahí estaba Maradona haciendo trucos de fútbol con una pequeña tapa de botella como si fuera una pelota, todo transpirado con sus ojos que se le salían de la cabeza”, contó Liam en una entrevista realizada por Noisey.

La banda entonces solicitó sacarse una foto con el ídolo argentino, pero solo les permitieron dicho honor a los hermanos Gallagher. “Bueno, vamos a sacarnos una foto con él rápido”, acordaron los ingleses



En el predio de Ezeiza, previo a la participación de la Selección Argentina en el Mundial de Estados Unidos 94, tres hombres del pelo enroscado se juntaron con una guitarra para brindar a los espectadores de una canal de televisión cualquiera uno de los momentos captados más dulces de la vida de Diego Maradona.

Estaban Andrés Calamaro, Fito Páez y el Pelusa conversando de sus expectativas de cara a la Copa Mundial de Fútbol, cuando de pronto una guitarra aparece y los obliga entonar una canción. Páez lee bien el momento y le sede el instrumento a Calamaro, quien lo toma y entona “Salud, Dinero y Amor”, canción que grabó junto a Los Rodríguez.

Entonces, los rockeros, ensayan una serenata a Diego. Ambos sonríen cuando cantan, en especial Calamaro que no despega la vista de los ojos del astro argentino.

“Porque la vida es dura, por el fin de la amargura (…). Brindo por la victoria, por el empate y por el fracaso. Brindo por seguir queriéndote toda la vida, casi está lleno el vaso con la sangre de otra herida”.

Diego Armando Maradona se hizo famoso por patear un balón y meter goles. Empezó su carrera profesional en Argentinos Junior, un modesto equipo de su natal Argentina y gracias a su magnífico nivel llegó a uno de los equipos más grandes de Sudamérica: Boca Juniors. Luego fue convocado a la Selección Argentina, donde se convirtió en dios.

Según el reconocido exfutbolista y escrito Jorge Valdano, Diego


Armando Maradona se hizo dios porque él ofrecía al pueblo argentino aquello que la vida les negaba por esos años: felicidad y triunfos.

“Maradona fue más que un futbolista genial. Fue un factor extraordinario de compensación para un país que en pocos años vivió varias dictaduras militares y frustraciones sociales de todo tipo”, dijo en una entrevista al medio alemán Süddeutsche Zeitung. Para Valdano, Maradona ofreció a los argentinos “una salida a su frustración colectiva y por eso la gente lo adora allí como una figura divina”.

Por tal motivo, la figura de Pelusa sobrepasó la esfera del deporte y a través de los años invadió todas las culturas con las que convivió, como el rock.

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